595 21 963565

Home » Blog » Dios responde la oración

Dios responde la oración

Máximo Abadíe, director y fundador de la Buen Gobierno, fundación creada para servir con principios bíblicos a los funcionarios públicos de Paraguay, es testimonio vivo del poder de Dios a través de la oración.

 

El 1 de mayo del 2005 me tocó viajar a Coronel Oviedo (Caaguazú). En el camino, sentí un leve dolor en el estómago que fue en aumento con el pasar de las horas. Me detuve en una farmacia en busca de un medicamento para aliviar el dolor y así continuar el viaje. A medida que las horas pasaban, el efecto del medicamento se atenuaba y el dolor estomacal se hacía más intenso. No tuve más opción que cancelar todos mis compromisos y buscar ayuda en un sanatorio del lugar.

Como los médicos no lograron diagnosticar el origen del dolor ni la medicación que necesitaba, regresé a la capital ingresando directamente al área de Urgencias de un centro asistencial. Los médicos me diagnosticaron una pancreatitis muy severa, con una infección del 80% y ordenaron una intervención quirúrgica de emergencia. Mi situación era poco alentadora, pero decidí que iba a pelear por el 20% de probabilidades de vida que aún tenía.

Al comenzar la cirugía, los médicos constataron que mi estado era mucho más grave de lo previsto, y confirmaron que las posibilidades de salir con vida de aquella operación, descendió estrepitosamente al 2%. Toda esperanza se apagaba.

El director médico se acercó a mi esposa y le dijo: “Debes orar a Dios. Tal vez él haga algo, porque todo el cuerpo médico del hospital está poniendo su mayor empeño en esta cirugía, pero no reacciona, y si no se recupera en 24 horas, definitivamente debemos prepararnos para lo peor”. Todo se tornaba más doloroso de un momento a otro.

Un grupo de amigos se acercaron a mi esposa para decirle que los servicios de sepelio ya estaban reservados y que el lugar para el velatorio ya se estaba alistando. Sin embargo, en esos confusos momentos, muchas personas decidieron orar e interceder intensa e incesantemente por mi vida, y sorpresivamente, contra todo pronóstico, uno de los órganos claves comenzó nuevamente a funcionar; restableciendo también otros órganos y por supuesto, volví a vivir. Estuve 92 días internado, 76 de ellos en terapia intensiva. Entré con 89 kilos y salí del hospital con 46 kilos.

Hoy, agradezco a Dios por devolverme la vida, disfrutar de mi familia y tener un buen trabajo para sostenerla. Gracias a Dios y a las oraciones de personas con fe que él ha respondido, puedo gozar de una salud plena para lo que me llame a hacer. Te animo a creer en Dios y en el milagro que él quiere hacer en tu vida.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *